19/11/2003



Así viven los hombres. Y las lombrices.
|

18/11/2003

Azul

Se llama Azul. Padre anarco, madre pintora: le pusieron Azul y les salió pelirroja. Azul es mi vecina. Se mudó hace tres semanas al deptamento de enfrente, desocupado desde septiembre. La canícula fue más fuerte que la propietaria anterior del dos ambientes, un nonagenaria que vivía con su perrito, uno de esos chiquitos y peludos que ladran mucho y despiertan instintos canicidas. Desde septiembre entonces, ni guau, ni mú, ni la tele al mango, ni ná, la vecindad daba una pequeña tregua. Los 40 grados de agosto se habían llevado a otra “noisoholic”, como los llama Chuck P.
Hace tres semanas, escucho detrás de mi puerta una fuerte respiración seguida de ruidos secos, alguien acumulaba cajas. No tengo mirilla, así que no me enteré de lo que pasaba hasta la mañana siguiente. Eran algo así como las 11 y había bajado a chequear si tenía alguna carta en mi buzón (esperaba un cheque). Al llegar a planta baja, una cabellera roja, más bien naranja, de ese naranja que tiene el monstruo peludo que a veces persigue a Bugs Bunny. Desde el descanso de la escalera veía esa pelambre y la perspectiva me dejaba entrever dos manos blancas, no de un blanco tipo papel, más bien de un blanco cremita, aunque muy pálido. Las manos tenían algo raro, por un segundo pensé que las tenía sucias; era como si un líquido oxidado le hubiese chorreado por los brazos y después se hubiese secado. Henna. Me puse a su lado, introduje mi ridícula llavecita en el buzón y le dije hola, sin mirarla. Me dijo ah, usted (si, usted y eso que debemos tener la misma edad) debe ser el señor Mal (es mi verdadero apellido y si no fuese tan complicado ya me lo hubiera cambiado, pero ése es otro tema), y me tendió la mano. Era chiquita, blanca y fría, como una palomita muerta. Le eché un vistazo, duró lo suficiente como para que mi mirarada se pose en sus tetas. Tetas es la palabra que más conviene, no es ni la más linda ni la más elegante, pero cuando mi ojos pasaron rasantes sobre esa parte de su anatomía, dentro de mi cabeza se escribió la palabra tetas. Sería por el volumen, por la manera en que desafiaban la gravedad, no sé, pero tenía unas tetas magníficas que se dibujaban debajo de un suéter celeste, bastante grueso dicho sea de paso. El apretón de mano, la admiración de sus senos y desde ese trampolín mis ojos saltaron en una milésima de segundo a su cara: sonrisa Kolinos y unos ojos verde pantano. La besheza duele.
Hechas las presentaciones, intercambiados algunos lugares comunes sobre el edificio, el barrio y otras pavadas, me dijo que se llamaba Azul y que, obvio, estudiaba bellas artes. Dijo que llegaba tarde a la facu, hasta luego y salió por la puerta de calle. Abandonado, me quedé mirando mi buzón vacío un buen rato. Esto fue un martes, hace unos 20 días. El jueves, Carolina, mi novia, se fue a Escocia a trabajar en un documental sobre Nessy, el monstruo del lago Ness. 5mentarios. Seis meses, se va. No le dije nada a Azul de Carolina.
El resto de la semana transcurrió sin mayores novedades. El cheque llegaría demasiado tarde, y de todas maneras sigo en rojo. Y todo para pagar la banda ancha, que lo único que ensancha es mi tujes y mi déficit bancario, la conexión es más que aleatoria, lo que explica el poco tiempo que le estuve dedicando al blog. Enfin, sigamos.
El viernes pasado, tres días después de la partida de Carolina, la casa hecha un asco. Tomé tímidas medidas. Puse música para darme un poco de valor y arrinconé la mugre en una esquina del living, apilé los platos sucios y, pese al frío, dejé la ventana abierta. Para ventilar. Fue cuando terminó el disco de Travis que escuché los primeros gemidos. Inequívocos gemidos femeninos de placer que entraban por la ventana. Un ah-ah-ah, como si Mónica Seles hiciese un saque detrás de otro. Cada tanto el ritmo cambiaba y con él la letra, el ah se volvía afirmativo (sí-sí-sí) y cada tanto algún hm, hm, hm muy concentrado, como si el placer dependiese al mismo tiempo de una gran fuerza acompañada por una precisión no menos importante. No sé cuánto duró, a la hora, después de aliviar la acumulación de testosterona en un kleenex, salí a tomar algo al bar. Debía ser la una de la matina y no volví hasta que un destello de lucidez me dijo que una copa más y no encontraba el camino para volver a casa. En mi departamento reinaban la mugre, el frío y el silencio.
En algún momento de la mañana, la resaca me impidió situar la hora exacta pero ya había luz, se escuchó un “hijo de puta!”, un portazo y alguien que bajaba las escaleras a toda velocidad.
Me desperté a eso de las tres de la tarde. Tomé un yogur y, pese al frío, volví a abrir las ventantas. Silencio. Lavé los platos, ordené mi cuarto y llené varias bolsas de basura. Mientas pasaba la aspiradora me pareció oir que alguien lloraba muy despacito, aunque cuando escucho música, tengo la canilla abierta o paso la aspiradora siempre me parece escuchar cosas, como que suena el teléfono,que alguien habla en el contestador, qué se yo. No, no escucho voces.
El sábado no existió, sólo sé vi Six feet under.
El domingo el cartero no pasa, pero como el día anterior no había salido de mi depto, bajé a ver si tenía algo en mi buzón. Por la ranura vi el sobre donde debía estar mi cheque. Abrí el casillero, y agarré el sobre como si pudiese escaparse, y ni bien lo levanté me di cuenta de que debajo había otra cosa, un papelito cadriculado doblado en dos. Decía: “Estuve golpeando su puerta, pero no contestaba nadie. Cuando tenga un minuto,¿podría pasar por casa? Azul, la vecina” .

Sigo mañana, me cierra el banco!

|

14/11/2003

La palabra del día: "noisoholic": adicto al ruido.
ej: Mi vecino es noisoholic.
Otro neologismo, también pescado en "Lullaby" de Palahniuk: silent phobic. También se aplica a mi vecino.
Estas palabras definen bien el miedo al silencio, a la reflexión que sale del silencio, de nuestros contemporáneos.
|
Una visita polaca, una uruguaya y una española: estoy chocho con mi nuevo contador de visitas. Y yo que pensaba que mi blog era un interminable soliloquio sin testigos.

Desgraciadamente fue otro día negro para mi conexión internet; espero que después del últimatum a mi servidor las cosas mejoren y pueda dedicarle más caracteres a este sitio.
|
Hoy instalé un contador.
|

10/11/2003

" Most of the laugh tracks on television were recorded in the early 50s. These days, most of the people you hear laughing are dead". Del libro "Lullaby" de Chuck Palahniuk. Leído hoy a las 14 hs en el metro.

|

09/11/2003

Anoche, 2.19hs: eclipse lunar. La tierra se interpuso durante algunos minutos entre el sol y la luna. Resultado: la luna sangraba. Nos asomamos a la ventana. Para ella era la luna estaba manchada por "le lit du vin": la borra del vino. A mí me pareció más bien que la luna había tenido un derrame, no: la luna tenía conjuntivitis.
|

08/11/2003

Ultimos diez días pasados en desgastante (y muy costosa) lucha contra la compañía que me alquila el acceso a Internet. La constante sensación de estar en guerra contra un mundo que se complota para estafarte. Pero la visión de un linyera durmiendo acurrucado en una cabina teléfonica ayuda a relativizar la difícil vida del consumidor.
Ahora que mi conexión se arregló, espero ocuparme en serio de este blog.
Al día de hoy recibí un solo mail relacionado con esta página: un spam... Me gustaría poder colgar un contador de visitantes por lo menos para saber si alguien cayó, aunque más no sea por error, en esta página. El problema es que no sé cómo conseguirlo. Se escuchan sugerencias.
En fin, salió el sol, así que cambio y (a)fuera.
|

03/11/2003

Demasiados problemas con mi servidor me impiden actualizar el weblog. Espero que la situación se solucione rápidamente y pueda seguir ocupándome de esta página. Hasta entonces, nadie, porque nadie lee esto, verdad?
|

This page is powered by Blogger. Isn't yours?